La cromita se puede utilizar para la fundición de metales debido a varias de sus propiedades favorables:
- Alto punto de fusión : La cromita tiene un alto punto de fusión, lo que le permite soportar las altas temperaturas del proceso de fundición de metales. Mantiene su estabilidad y forma al entrar en contacto con metales fundidos, evitando deformaciones o daños en el molde.
- Buena estabilidad térmica : Presenta una excelente estabilidad térmica, lo que significa que puede soportar cambios bruscos de temperatura sin agrietarse ni romperse. Esto es crucial en la fundición de metales, ya que el molde se somete a altas temperaturas durante el vertido del metal fundido y el enfriamiento posterior.
- Baja expansión térmica : La cromita tiene un coeficiente de expansión térmica relativamente bajo. Esta propiedad es importante porque ayuda a mantener la precisión dimensional del molde de fundición. Cuando el molde se calienta y se enfría, la baja expansión térmica de la cromita minimiza los cambios de tamaño y forma, lo que resulta en piezas fundidas más precisas.
- Inercia química : Es químicamente inerte a muchos metales fundidos, lo que significa que no reacciona con los metales que se están fundiendo. Esto evita la contaminación del metal fundido y garantiza la calidad de la pieza final. También ayuda a prolongar la vida útil del molde de fundición al reducir la erosión química.
- Alta densidad : La cromita tiene una densidad relativamente alta, lo cual puede ser beneficioso en ciertas aplicaciones de fundición. Esta alta densidad ayuda a lograr un mejor empaquetamiento del material del molde, lo que resulta en un mejor acabado superficial y precisión dimensional de las piezas fundidas.